Quién?

Gracias por leer!!!

La mayoría de las publicaciones aún son borradores... Me despido no sin antes decir: Tras las acciones, un lleno total; tras las propuestas, un gran público; en la batería, un lobo; y en la voz e inspiración y no menos importante y al contrario, lo más importante, tú: una flor azul detrás de mis pensamientos… Gracias totales!!!

El viejo Lobo y el Lobezno; encuentro

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Crecí en un lugar difícil, la única justicia que existía era la de tus propias manos. En una tierra sin ley, era casi imposible que un huérfano pudiera crecer, sin embargo tenía ventajas que los niños con padres no: una sed de venganza, un odio gigante y una fuerza física inigualable.

Robando y peleando me labre mis primeros inicios en el destino, a los 8 años ya sabía lo que era hurtar para poder comer. No me quejo, esa fue la vida que me tocó vivir.

De nueva cuenta había logrado engañar a los caciques, les había quitado una pieza de carne, corrí alegre por las calles celebrando mi triunfo, me escondí en un callejón y ya seguro en ese lugar, me disponía a comer mi gran premio. Sin embargo mi victoria se tornaría derrota, ya que esos malditos habían envenenado el alimento para matarme como la rata, que aseguraban que yo era. Sin saber el cambio que daría mi destino me llevé esa pieza a la boca, tenía un dulce sabor, talvez más dulce de lo que me podía imaginar, la saboreé lentamente, era tan dulce que no lo podía creer, entre más se humedecía la carne, más entraba en un frenesí casi como un animal. Poco a poco sin darme cuenta, el veneno fue haciendo efecto y antes de que pudiera si quiera terminarla, caí en un sueño profundo. Antes de perder el conocimiento, pude ver cómo los caciques me encontraban y se reían de mí, decían que ahora había aprendido la lección: yo no podía contra los señores más poderosos y sólo era una rata más que tenía que morir; un inservible, sólo un espacio más de aire que nadie extrañaría.

Cerré los ojos, llegó un momento en el que sólo pode vislumbrar sombras, estaba apunto de caer dormido, después de todo, nadie diría algo malo si dormía un momento en el piso. Escuche una voz a lo lejos que gritó, parecía que me llamaba pero ¿Cómo me podría llamarme, si ni siquiera tenía un nombre?

Desperté al tercer día en una casa vieja a las orillas del pueblo, miré con extraño el lugar, jamás lo había visto y mucho menos había esperado estar en una casa. De pronto mi sorpresa fue más aún, llegó un viejo que parecía débil, era alto, delgado, tenía un aire de dinero, pero cojeaba de la pierna y usaba un bastón para caminar.

Me llamó:
-Hijo, estás bien, te encontré en la calle tirado, parece que comiste alguna clase de veneno. Tus papás deben estar preocupados, dime donde vives y te llevaré con ellos.

Yo sólo reí, que broma tan graciosa me decía el viejo ¿Padres yo? Le respondí en un tono burlón que habían muerto, porque no tuvieron dinero para pagar por vivir.

El viejo se quedó pensando, se hizo a un lado y de nueva cuenta trato de conocer más:
-Bueno, pero cual es tu nombre, porque eso si no me lo puedes negar, todos tenemos un nombre ¿Cuál es el tuyo?

¿Qué este viejo era comediante? Frase tras frase era risible. En medio de carcajadas burlonas le respondí que no tenía nombre, mis padres nunca pudieron ponerme uno, y si lo habían hecho, fue hace tanto tiempo que no lo recordaba.

El viejo cambió su semblante a uno de preocupación, pero pronto regresaría esa paciencia y calma que lo caracterizó todo su vida. Justo antes de salir por la puerta, me pidió durmiera un poco más, ya que aún me encontraba muy débil para siquiera caminar y que si quería comer, en la mesa había mucha comida.

Ese día comí hasta caer, no lo podía creer todo una mesa de comida para mí, era casi cómo un sueño, llegué a creer que había muerto y que me encontraba en el cielo.


Continuará


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El Viejo Lobo y el Lobezno by José Uriel Gómez Raga is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 México License.
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