Quién?

Gracias por leer!!!

La mayoría de las publicaciones aún son borradores... Me despido no sin antes decir: Tras las acciones, un lleno total; tras las propuestas, un gran público; en la batería, un lobo; y en la voz e inspiración y no menos importante y al contrario, lo más importante, tú: una flor azul detrás de mis pensamientos… Gracias totales!!!

Guerra

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Continuación de: Orgullo, honor, piedad y bondad; prólogo de una vida al borde del dolor.



En los múltiples caminos que cruzó a su paso por el mundo el Arcángel Uriel, hay una vieja situación que por más que se busque no es posible precisar el lugar.

Ese era un reino corrupto por el poder y la ambición, las guerras abundaban, como también lo hacia el hambre, la miseria, el dolor, la pena y al desdicha. Un lugar solitario, donde todos robaban, atacaban y dañaban a sus similares, no había paz, sólo más dolor.

Como una forma de amortizar el dolor, él visitó este lugar maldito. Al llegar a esta vieja y extinta sociedad, trató de dialogar con los que ahí peleaban. Preguntaba cuáles eran las causas de la atroz guerra, cuál era el motivo para permitir tanta muerte y marginación. Todos los que escuchaban sus cuestiones reían, no imaginaban a más tonto que él. Sin embargo no se rindió y aunque humillado y atacado, él seguía con sus principios y su incesante misión.

En su nuevo cuerpo mortal, caminó hasta encontrar a quienes decían que peleaban por justicia. Los encaró no con odio sino con verdad: ¿Por qué atacas a tu hermano? ¿Por qué sigues en esta guerra sin razón? ¿A caso no toleran las diferencias? Ellos son tus hermanos, pues todos son hijos de Dios. Respétalos y ellos consecuentemente lo harán.

Uno de los más jóvenes guerrilleros camino hacia él, después de que pronunciara ello, lo miró directamente a los ojos y en un tono desafiante, le respondió:

-¿Quién rayos te crees tú para decirnos lo que está bien y lo que está mal? Nosotros conocemos nuestras causas y sabemos que son las más justas, ¡nuestra guerra es por la paz!

Después de oír tales acusaciones, él sólo agachó con dolor la cabeza y el semblante le cambió drásticamente, casi parecía que algo en el fondo se le había destrozado. Molesto pronunció que cómo podía decir que su guerra era por la paz, sí habían matado, violado, descuartizado, asesinado… Levantó su mano y la colocó en el hombro de ese muchacho, que por las descripciones posiblemente tuvo 17 o 18 años, le pidió que sí trataba de hablar con sus enemigos para frenar está incesante batalla, él con sus habilidades curaría todos los heridos y los ayudaría a reconstruir su destruido hogar.

Al escuchar esas palabras de nueva cuenta quedaron en silencio y al poco tiempo, indignados lo atacaron, le decían que quién se creía, una especie de enviado; nadie podía detener esa batalla, sólo la muerte del enemigo lo haría… En ese momento una sonrisa se dibujo en su rostro, quedaron sorprendidos los guerrilleros, él sólo quedó en paz y tranquilidad, y les respondió que sí con la muerte de sus enemigos se acabaría la guerra, entonces ya estaba terminada, ya que el enemigo del hombre no es el hombre, y por el contrario es su aliado, por lo que su guerra no tenía sentido y peleaban sin saber la verdadera voluntad de sus almas: la paz y el amor.

Continuará

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Historia de una vida al borde del dolor by José Uriel Gómez Raga is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 México License.
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2 comentarios:

blueberry_xoxo dijo...

Dile al angel que aun existe gente buena en el mundo, no todo es guerra y ambicion

Lobo dijo...

Claro que no, siempre se pueden encontrar flores al paso del camino

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